TITULO:
NOCHES DE KARNAK
AUTOR:
NIEVES HIDALGO
PAGINAS:
359
SINOPSIS
Muchos
siglos atrás, las divinidades egipcias –ya sabemos que los dioses son
caprichosos- regalan a un campesino la tablilla de la Vida Eterna. El
extraordinario objeto pasará de mano en mano hasta que el faraón Tutmosis III
lo hace enterrar, convencido de que será para siempre.
Una
diosa-demonio había prometido entregar la tablilla a su fiel servidor Seneptha.
Pero éste muere a manos del guerrero Karemheb, el Guardián del Valle de los Reyes,
y la diosa se venga ordenando que lo asesinen y lo entierren en la tumba de
Seneptha.
En
nuestros días, los arqueólogos Esther Rivet y Moses Connor descubren la tumba,
y en ella una tablilla y un anillo. Y sin proponérselo, resucitan al servidor
de la diosa. Pero Seneptha no volverá a la vida solo… Karemheb, el ancestral
guerrero, lo hará con él.
Esther
no puede remediar enamorarse del enigmático ser de otro tiempo. Y la atracción
entre ambos acabará por convertirse en un amor por el que estarán dispuestos a
enfrentarse a todo, e incluso a morir por preservarlo.
Opinión
Es
muy interesante que escriban sobre mitología egipcia, sin duda es uno de los
pocos, por no decir el único que he leído bajo esta temática. No creo que sea
realmente histórico, de hecho la autora da por sentado que uno está
familiarizado con todos los dioses y lo que representaban, o de los faraones,
pero aún sin saber mucho de los egipcios, me ha parecido hechizante. Se lee
fácil y rápido, una vez empezada la primera página no se puede soltar. Hay
cosas que a mi ver fueron muy rápidas,
por ejemplo la última batalla. Y por supuesto para que ambos sean guerreros
descritos con una extraordinaria fuerza que sólo es capaz de igualar el
contrincante, me pareció falta de lucha, nunca se enfrentan Seneptha y
Karemheb, sólo lo hacen en una ocasión y no es muy brillante, el final, me
gusto, pero creo que pudo haber algo más de acción, no como lo que hubo, aunque
creo entender por qué la autora lo termino de esta manera.
Hay
muchas expresiones que me gustaron, pues son las mismas que se utilizan en este
tiempo, pero con su variación con dioses egipcios, por ejemplo eso de “¡Eres un
engendro de Seth!” o algo así, me gustaron mucho, porque daban a entender que
los antiguos egipcios no hablaban de forma diferente a como lo hacemos ahora.

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